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martes, 9 de octubre de 2012

Índice de Masa Corporal IMC


El Indice de Masa Corporal nos ayuda de forma rápida y sencilla a saber, mediante una ecuación que relaciona nuestro peso y nuestra altura, si pesamos más de lo debido, pesamos por debajo de lo adecuado o si tenemos el peso ideal. También se conoce como índice de Quetelet, que es el nombre de su creador.


Se calcula según la siguiente expresión matemática:

IMC es igual al peso entre el cuadrado de la estatura

Aunque esta fórmula no tiene en cuenta la proporción de tejido graso o de tejido muscular, es una técnica fácil y simple de evaluar nuestro estado nutricional de acuerdo con los valores propuestos por la Organización Mundial de la Salud.

Clasificación de la OMS del estado nutricional de acuerdo con el IMC

Valores

Estos valores son independientes de la edad y se trata de un cálculo común tanto para hombres como para mujeres.

NOTA:  Este índice nutricional tan solo es aplicable en adultos.

viernes, 5 de octubre de 2012

La obesidad se podría explicar en parte por la falta de sueño.


Bebé y mamá dormidos
La respuesta alterada del cerebro a los estímulos procedentes de los alimentos, podría explicar en parte la obesidad en aquellas personas faltas de sueño...

Un estudio al respecto.
La restricción del sueño podría conducir a comer más debido a una mayor activación del cerebro como respuesta a los estímulos provenientes de los alimentos, según los investigadores estadounidenses de la Universidad de Columbia y St. Luke's -Roosevelt Hospital en Nueva York. En efecto, estudios anteriores ya se referían a que el aumento de la obesidad pueden estar vinculado a una reducción en la duración del sueño.

El mecanismo propuesto que explica este efecto es que la limitación del sueño afecta a hormonas claves relacionadas con la regulación del apetito y el equilibrio de la energía: insulina, leptina y grelina.

Lo cierto es que no demasiados estudios se han centrado en cómo reducir el sueño afecta la manera en que las diversas regiones del cerebro se activan en respuesta a estímulos que nos llegan a través de los alimentos. Por lo tanto, los investigadores del presente estudio quisieron determinar el efecto sobre la actividad de las neuronas, en diferentes áreas del cerebro, del sueño habitual frente a un sueño más ‘restringido’. Para ello, se valoró en ambos casos la respuesta cerebral producida al ver imágenes de diferentes alimentos.

Fases y muestra del estudio.
Bebé recién nacido dormido
En el estudio, participaron 26 hombres y mujeres de Nueva York con edades entre 30 y 45 años y un Índice de Masa Corporal (IMC) que oscilaba entre 22 y 26 kg/m2.

El estudio constó de dos fases: en la primera fase, los participantes fueron asignados al azar a seis días de sueño normal (9 horas cada noche) o restringidas (4 horas por noche). Después de tres semanas, los participantes de cada grupo se intercambiaron. Asimismo, durante los cuatro primeros días de cada fase, los sujetos recibieron dietas estudiadas según sus necesidades energéticas. El resto de los días, podían comer lo que quisieran. En cuanto al ejercicio físico, se permitía la libre práctica del mismo.

En la mañana del sexto día, después de una noche de ayuno, a los participantes se les mostraron imágenes de diferentes alimentos y otros productos no alimentarios mientras su actividad cerebral fue analizada mediante resonancia magnética funcional (fMRI). Las imágenes incluían alimentos bajos y altos en calorías como la avena, las zanahorias, donuts y hamburguesas; los productos no comestibles que veían eran suministros de oficina, una cuerda, mármoles y animales de peluche.

Los participantes incluidos en la fase de sueño restringido, presentaban tras contemplar las imágenes de los alimentos (estímulos) un aumento en la actividad de las neuronas en varias regiones del cerebro: la corteza órbito-frontal (OFC), la ínsula, las regiones de los ganglios basales y el sistema límbico.

En la fase del sueño normal, la visión de los alimentos también produjo incremento en la actividad cerebral en las áreas de la OFC, pero su actividad se redujo y era menos extendida.

Se descubrió, asimismo, que las regiones del cerebro que eran más activas después de una fase de sueño restringido eran precisamente las más relacionadas con la motivación, la toma de decisiones y el auto-control.

Esto podría significar que las personas que duermen poco son más susceptibles a los estímulos procedentes de los alimentos. Asimismo, puede ser que, en estos casos, la gente tenga una mayor motivación para elegir la comida como recompensa o que puedan ser más conscientes de esa ‘recompensa’ y del placer derivado de la ingesta de un alimento.

El cerebro y la comida.
Bebé dormido
De hecho, las regiones cerebrales del núcleo accumbens y del putamen fueron activadas en mayor medida después de la restricción del sueño. Estas regiones están asociadas a la recompensa, el placer, el refuerzo del aprendizaje y la drogadicción. Además, los investigadores hallaron que, cuando se limita el sueño, la actividad de las neuronas en el cerebro era similar al modelo neuronal que se presenta en alguien que ha perdido peso y pretende restaurar el peso corporal inicial.

Este estudio no contempló diferencias en la actividad cerebral después de ver alimentos ricos o pobres en calorías. Tampoco fue capaz de determinar si existe una diferencia en la actividad cerebral de los individuos obesos y delgados ya que la mayoría de los participantes tenían un peso relativamente normal (IMC < 26). Asimismo, el tamaño de la muestra era demasiado pequeño para determinar las diferencias entre hombres y mujeres.

Conclusiones.
Sin embargo, el estudio sí demuestra que el vínculo existente entre la restricción del sueño y la obesidad puede no ser exclusivamente hormonal y que, por el contrario, podría deberse en parte a una mayor actividad neuronal en regiones del cerebro vinculadas a la motivación y a la recompensa, lo cual puede inducir a la gente que no duerme lo suficiente a buscar comida con más intensidad.

 - Para saber más:
Fotos: FreeDigitalPhotos.net papaija2008

jueves, 27 de septiembre de 2012

Glucomanano para controlar el apetito


El glucomanano es un azúcar que se obtiene de la raíz de la planta konjac (Amorphophallus konjac) de origen asiático. El glucomanano es soluble en agua y se considera una fibra dietética. En forma de harina es un aditivo alimentario que se utiliza como espesante o emulsionante de los alimentos.


Raíz de Konjac
Foto:  Sebastian Stabinger
También se vende en polvo, cápsulas y tabletas para el tratamiento del estreñimiento, la obesidad, el colesterol alto, acné, diabetes tipo 2 y para el control de azúcar en la sangre.
  
¿Cómo funciona?
El glucomanano es de gran ayuda para la reducción del apetito, ya que tiene la capacidad de absorber más de 100 veces su volumen en agua, formando en el estómago un gel espeso y saciante. En el estómago y los intestinos, absorbe agua para formar una masa voluminosa de fibra que trata el estreñimiento y retarda la absorción de azúcar y colesterol en el intestino, ayudando así a controlar los niveles de azúcar en la diabetes y la reducción de los niveles de colesterol.

Por todo esto, tomar glucomanano con agua disminuye el apetito y la necesidad de comer.

El glucomanano ayuda a mantener el colesterol bajo control, según sugiere un informe de 2008 publicado en el American Journal of Clinical Nutrition. Tras el análisis de 14 ensayos clínicos sobre el glucomanano, los autores del informe concluyeron que el glucomanano puede reducir el colesterol total y el LDL o "colesterol malo". Además, el glucomanano reduce el peso corporal y los niveles de triglicéridos (grasas nocivas en la sangre). El glucomanano no parece afectar al HDL o "colesterol bueno" ni a la presión arterial.

Estreñimiento. El glucomanano funciona como un laxante suave. Al ser una fibra soluble, alivia el estreñimiento crónico al disminuir el tiempo de tránsito intestinal sin efectos secundarios relevantes.

El glucomanano podría ayudar a tratar la artritis reumatoide, según un estudio preliminar publicado en Neuro Endocrinology Letters. Los autores de un estudio de 2008 encontraron que ciertos compuestos antioxidantes y anti-inflamatorios disponibles en el glucomanano podrían ser beneficiosos en el tratamiento de la artritis reumatoide.

Advertencias y precauciones especiales:

Amorphophallus konjac
Amorphophallus konjac 
Se sabe poco sobre la seguridad de su consumo a largo plazo. Sin embargo, hay pruebas de que el glucomanano puede producir ciertos efectos secundarios (tales como flatulencia, dolor abdominal y problemas digestivos). Si estás considerando el uso de glucomanano, habla con tu médico antes de comenzar el tratamiento.

No se sabe lo suficiente sobre el uso de glucomanano durante el embarazo y la lactancia, por lo que es preferible evitar su uso.

El glucomanano puede disminuir el azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2. Los medicamentos para la diabetes también se utilizan para disminuir la glucemia. Tomar glucomanano junto con medicamentos para la diabetes puede causar que el azúcar en la sangre baje demasiado. No se recomienda tomar glucomanano sin autorización médica previa.

El glucomanano absorbe las sustancias en el estómago y los intestinos, por lo que si estás tomando medicamentos orales podría disminuir la cantidad de medicamento que tu cuerpo absorbe disminuyendo su eficacia. Para evitar esta interacción, toma el glucomanano por lo menos una hora después de los medicamentos que tomas por vía oral.

El glucomanano es el ingrediente principal de los fideos y shirataki konnyaku, alimentos tradicionales japoneses. Estos productos naturales se han comido en Japón desde hace siglos, siendo conocidos como la "escoba del intestino" por su alto contenido en fibra. Son muy utilizados en todo el mundo para la pérdida de peso debido a su baja cantidad de calorías.

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov


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